Muchas marcas se hacen la misma pregunta:
“¿No se puede hacer algo bueno, pero barato?”
La realidad es esta: La publicidad no falla por falta de ideas, fracasa por hacer una mala inversión.
Cuando una marca no obtiene resultados, casi nunca es porque la creatividad no funcionó, sino porque el presupuesto se repartió mal o se apostó todo a un solo lugar.
La publicidad es un sistema (no un gasto)
Para que una campaña funcione, el presupuesto debe dividirse en tres partes que trabajen juntas:
Estrategia – Producción – Difusión
Si una falla, todo se debilita.
1. Estrategia (agencia)
Aquí se define el rumbo de la marca: el mensaje, la idea y el objetivo.
Inversión recomendada: 15 % – 25 % Reducir este punto genera mensajes genéricos y campañas que no conectan.
2. Producción
Una buena idea mal ejecutada pierde impacto y credibilidad.
Inversión recomendada: 25 % – 35 % Hoy la calidad no es un lujo, es el mínimo para competir.
3. Difusión
Si no la ven, no existe. La idea debe llegar a la gente correcta.
Inversión recomendada: 40 % – 55 %
La clave no es gastar más, sino alinear el medio con el objetivo.

¿Qué porcentaje del ingreso invertir?
No hay una cifra exacta, pero sí rangos saludables:
· Marcas en crecimiento: 8 % – 15%
· Marcas consolidadas: 5 % – 8 %
· Marcas líderes: 3 % – 5 %
Ejemplo: una marca que factura 100 millones de pesos al año debería invertir entre 5 y 10 millones de pesos en publicidad.
La pregunta correcta
La inteligencia artificial ayuda, pero no reemplaza la estrategia ni la inversión bien pensada. La pregunta no es cuánto cuesta la publicidad, sino:
¿Cuánto estás dispuesto a invertir para que tu marca siga siendo relevante? Porque las marcas que crecen no son las que gastan más sino las que invierten mejor.








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