¿Demasiada publicidad? Cuando las marcas hablan tanto que dejamos de escuchar
Si sientes que ves anuncios todo el tiempo, no es tu imaginación. Hoy la publicidad está en todos lados y eso está provocando algo claro: el consumidor está saturado.
Más de la mitad de las personas dice sentirse abrumada por la cantidad de anuncios que recibe a diario. El problema no es solo el cansancio, sino que la publicidad ya no genera el impacto que antes.
Cuando el exceso juega en contra
Estar expuestos a tantos mensajes provoca tres reacciones comunes:
- Desconexión: ignoramos los anuncios automáticamente.
- Desconfianza: dudamos de lo que las marcas prometen.
- Fatiga: incluso las buenas campañas se desgastan por repetición.
No es que la gente haya dejado de comprar, sino que aprendió a filtrar el ruido.

¿Por qué hay tanta publicidad?
En los últimos años se juntaron varios factores:
- Más contenido en redes y plataformas.
- Mayor inversión publicitaria para compensar el bajo rendimiento.
- Más formatos y espacios para anunciarse.
- Uso masivo de inteligencia artificial que facilita crear anuncios… pero muy parecidos entre sí.
Cuando todo se ve igual, nada destaca.

El mito de “más es mejor»
Muchas marcas siguen pensando que, si algo no funciona, hay que hacer más anuncios. El resultado suele ser el contrario: más anuncios → más saturación → menos atención → menos confianza.
El exceso no fortalece el mensaje, lo debilita.
La clave no es hacer menos, sino hacerlo mejor
La solución no es desaparecer, sino cambiar la forma de comunicar. Hoy funciona mejor:
- Priorizar impacto sobre cantidad.
- Mantener un mensaje claro en distintos formatos.
- Apostar por creatividad auténtica y relevante.
Las campañas con una idea sólida y coherente generan mejores resultados que lanzar mensajes aislados.
¿Y la inteligencia artificial?
La inteligencia artificial es útil si ayuda a personalizar y optimizar. El problema es usarla solo para producir más contenido genérico. En un entorno saturado, más ruido no significa más resultados.








