¿Demasiada publicidad? Cuando las marcas hablan tanto que dejamos de escuchar

¿Demasiada publicidad? Cuando las marcas hablan tanto que dejamos de escuchar

Si sientes que ves anuncios todo el tiempo, no es tu imaginación. Hoy la publicidad está en todos lados y eso está provocando algo claro: el consumidor está saturado.

Más de la mitad de las personas dice sentirse abrumada por la cantidad de anuncios que recibe a diario. El problema no es solo el cansancio, sino que la publicidad ya no genera el impacto que antes.

Cuando el exceso juega en contra

Estar expuestos a tantos mensajes provoca tres reacciones comunes:

    • Desconexión: ignoramos los anuncios automáticamente.
    • Desconfianza: dudamos de lo que las marcas prometen.
    • Fatiga: incluso las buenas campañas se desgastan por repetición.

No es que la gente haya dejado de comprar, sino que aprendió a filtrar el ruido.

¿Por qué hay tanta publicidad?

En los últimos años se juntaron varios factores:

    • Más contenido en redes y plataformas.
    • Mayor inversión publicitaria para compensar el bajo rendimiento.
    • Más formatos y espacios para anunciarse.
    • Uso masivo de inteligencia artificial que facilita crear anuncios… pero muy parecidos entre sí.

Cuando todo se ve igual, nada destaca.

El mito de “más es mejor»

Muchas marcas siguen pensando que, si algo no funciona, hay que hacer más anuncios. El resultado suele ser el contrario: más anuncios → más saturación → menos atención → menos confianza.

El exceso no fortalece el mensaje, lo debilita.

La clave no es hacer menos, sino hacerlo mejor

La solución no es desaparecer, sino cambiar la forma de comunicar. Hoy funciona mejor:

    • Priorizar impacto sobre cantidad.
    • Mantener un mensaje claro en distintos formatos.
    • Apostar por creatividad auténtica y relevante.

Las campañas con una idea sólida y coherente generan mejores resultados que lanzar mensajes aislados.

¿Y la inteligencia artificial?

La inteligencia artificial es útil si ayuda a personalizar y optimizar. El problema es usarla solo para producir más contenido genérico. En un entorno saturado, más ruido no significa más resultados.

El futuro de la publicidad en México: Claro, digital y conectado

El futuro de la publicidad en México: Claro, digital y conectado

La publicidad en México está viviendo un cambio profundo. Hoy, lo digital ya no es un complemento: es el eje que conecta todos los medios y guía las decisiones de las marcas.

Cada vez pasamos más tiempo en internet: redes sociales, videos en streaming, búsquedas y compras desde el celular. Por eso, más de la mitad de la inversión publicitaria en el país ya es digital, y para 2030 se estima que más del 80% del gasto publicitario vendrá de estos medios.

Ya no es digital vs. tradicional

El debate cambió. Hoy no se trata de elegir entre medios digitales o tradicionales, sino de integrarlos para que trabajen juntos. A esto se le llama omnicanalidad.

Un anuncio en televisión puede llevar a una página web, un espectacular digital puede reforzar un mensaje visto en redes y un video en streaming puede complementar una campaña en buscadores. Cada canal cumple una función dentro del mismo recorrido del consumidor.

Datos y tecnología: la nueva base

La publicidad digital permite medir resultados, ajustar campañas en tiempo real y llegar a audiencias específicas. Además, gran parte de esta inversión funciona de forma automatizada mediante publicidad programática, lo que ayuda a usar mejor el presupuesto y mejorar el retorno de inversión.

¿Qué significa esto para las marcas?

Las marcas que quieran crecer necesitan estrategias claras, integradas y basadas en datos. No se trata de estar en todos lados, sino de estar en los canales correctos, con el mensaje adecuado. El futuro de la publicidad en México es digital, conectado y estratégico. Las marcas que lo entiendan hoy estarán mejor preparadas para competir mañana.

Cómo la inteligencia artificial elige qué marcas recomendar

Cómo la inteligencia artificial elige qué marcas recomendar

Hoy ya no solo buscamos en Google. Cada vez más personas le preguntan directamente a la inteligencia artificial (IA) qué marca elegir. Y el gran cambio es este: la IA no solo muestra enlaces, también recomienda marcas.

Por eso, ya no basta con aparecer en los primeros resultados. Ahora las marcas necesitan convencer a la IA. ¿Cómo lo hace? A través de un proceso sencillo de dos etapas.

1.- Descubrimiento: lo que internet dice de ti

En esta fase, la IA analiza conversaciones, reseñas, comparativas y comentarios en redes. Aquí no importa lo que la marca dice, sino lo que otros dicen de ella. Gana la marca más mencionada de forma natural y con mejor reputación colectiva.

2.- Autoridad: qué tan confiable eres

Después, la IA verifica si la información es clara y oficial: precios, características y detalles. Para esto prioriza el sitio web de la marca y fuentes bien estructuradas. Si la información es confusa o incompleta, la IA puede descartarte, aunque seas popular.

El error más común

Muchas marcas solo trabajan una etapa:

  • Popularidad sin información clara
  • Buen sitio web sin conversación ni reseñas

La IA no elige por fama ni por diseño, elige equilibrio.

No todas las industrias enfrentan lo mismo

Algunas generan conversación, pero tienen sitios poco claros; otras son muy formales, pero nadie habla de ellas. Por eso, no existe una fórmula única.

¿Qué hacer?

Para que la IA te descubra: fomenta reseñas, participa en conversaciones y aparece en comparativas. Para que la IA confíe en ti: explica bien qué vendes, muestra precios y mantén tu información ordenada y actualizada.

¿Cuánto debería invertir una marca en publicidad?

¿Cuánto debería invertir una marca en publicidad?

Muchas marcas se hacen la misma pregunta:

“¿No se puede hacer algo bueno, pero barato?”

La realidad es esta: La publicidad no falla por falta de ideas, fracasa por hacer una mala inversión.

Cuando una marca no obtiene resultados, casi nunca es porque la creatividad no funcionó, sino porque el presupuesto se repartió mal o se apostó todo a un solo lugar.

La publicidad es un sistema (no un gasto)

Para que una campaña funcione, el presupuesto debe dividirse en tres partes que trabajen juntas:

Estrategia – Producción – Difusión

Si una falla, todo se debilita.

1. Estrategia (agencia)

Aquí se define el rumbo de la marca: el mensaje, la idea y el objetivo.

Inversión recomendada: 15 % – 25 % Reducir este punto genera mensajes genéricos y campañas que no conectan.

2. Producción

Una buena idea mal ejecutada pierde impacto y credibilidad.

Inversión recomendada: 25 % – 35 % Hoy la calidad no es un lujo, es el mínimo para competir.

3. Difusión

Si no la ven, no existe. La idea debe llegar a la gente correcta.

Inversión recomendada: 40 % – 55 %

La clave no es gastar más, sino alinear el medio con el objetivo.

¿Qué porcentaje del ingreso invertir?

No hay una cifra exacta, pero sí rangos saludables:

· Marcas en crecimiento: 8 % – 15%

· Marcas consolidadas: 5 % – 8 %

· Marcas líderes: 3 % – 5 %

Ejemplo: una marca que factura 100 millones de pesos al año debería invertir entre 5 y 10 millones de pesos en publicidad.

La pregunta correcta

La inteligencia artificial ayuda, pero no reemplaza la estrategia ni la inversión bien pensada. La pregunta no es cuánto cuesta la publicidad, sino:

¿Cuánto estás dispuesto a invertir para que tu marca siga siendo relevante? Porque las marcas que crecen no son las que gastan más sino las que invierten mejor.

¿La inteligencia artificial ya sabe crear marcas que venden?

¿La inteligencia artificial ya sabe crear marcas que venden?

Antes, crear una marca tomaba tiempo, intuición y muchas pruebas. Hoy, la inteligencia artificial (IA) lo hace en minutos. Nombres, colores, mensajes y estilos pueden salir de una herramienta con solo unos clics. Entonces la pregunta es clara: ¿la IA realmente sabe crear marcas que venden?

La respuesta es sí… pero con matices.

La IA es muy buena analizando lo que ya funciona. Observa cómo compran las personas, qué mensajes llaman más la atención y qué tendencias están en auge. Con esa información, propone marcas claras, directas y pensadas para vender. Por eso muchas marcas creadas con ayuda de IA crecen rápido y comunican mejor desde el inicio.

El problema es que vender no siempre es lo mismo que conectar.

Las personas no compran solo por lógica. También compran por emoción, por valores y por identificación. Elegimos marcas que nos representan, que sentimos cercanas o que dicen algo más que “cómprame”. Esa conexión no se basa solo en datos, sino en experiencias humanas, cultura e historias compartidas.

La inteligencia artificial puede detectar patrones, pero no vive emociones ni entiende por qué una marca se vuelve especial con el tiempo. Puede sugerir qué decir, pero no siempre por qué decirlo.

Por eso, la IA no viene a reemplazar la creación de marcas, sino a cambiar la forma en que se construyen. Funciona mejor como aliada: ayuda a entender al público, a probar ideas más rápido y a tomar mejores decisiones. Pero la esencia de una marca, su propósito, su personalidad y su voz siguen siendo una decisión humana.

Al final, las marcas que venden hoy y siguen vigentes mañana no son creadas solo por algoritmos. Son marcas que usan la inteligencia artificial para mejorar, sin perder su identidad.

Porque las marcas no les hablan a máquinas. Les hablan a personas.